martes, 27 de julio de 2010

Rana Perezzi

En mi cálido y seco Sur, las balsas de riego sustituyen a las
bellas lagunas del verde Norte:


Pero no nos engañemos, mas verde no significa más vida.
La fauna no entiende de belleza sino de alimento y refugio
y de esto la Madre Naturaleza ha compensado bien a estos
ecotonos, pletóricos de biodiversidad:



Al vallarse estas charcas, los anfibios quedan a salvo de sus
predadores naturales como la gineta y otros. Esta seguridad
se torna en plenitud reproductiva y renacuajos que suben a
respirar continuamente a la superficie:


Sorprende que en una balsa tan pequeña de 12m de diámetro
podamos apreciar machos de edad y envergadura difíciles de
ver en humedales reputados:


Es un deleite para el aficionado disfrutar de tanta variedad de
coloración y dibujo de pieles, así tan facil de comparar juntas:


La poca vegetación existente en el centro de la balsa es
seleccionada por los machos y las hembras dominantes.
La pendiente menos inclinada de los bordes concentra en
la orientación más soleada jovencitos pacientes de poder:

Cuidemos estos nuevos humedales, sin utilizar químicas ó
limpiezas salvajes y contribuiremos a preservar estos focos
de riqueza cada día más inexistentes.


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