viernes, 14 de mayo de 2010

Madre Naturaleza

Madrugón (5 am), llovizna y silencio, lenta conducción y charcos
subidón anímico al ver un Gato montés al verde borde del camino
desayuno bajo las encinas acompañado del maullido del Mochuelo.

Aproximación en plena oscuridad para apostarme al borde del río
Ruiseñores, ruiseñores... dos Cárabos estremeciéndome el ánimo
vuelo siniestro río arriba de un Martinete a ocultarse en su arbol
¿dos mariposas amarillas?...no, Oropéndolas disputando dominio.

La lluvia maravillosa pero amenazadora, expulsa mis esperanzas
retirada y vuelta por el idílico bosque pleno de olores y de goteos.

Pequeños excrementos que denuncian la abundancia de Turón y
grandes huellas al borde del río de la maravillosa Nutria nocturna.Asciendo hacia la dehesa y los sembrados viendo el paso del Corzo,

espero, observo, a lo largo del ecotono del bosque con los cultivos.
Hay plena quietud, salvaje, impoluta. Emoción repentina a tope,
las orejas puntiagudas de un Corzo visibles atravesando el trigal,
estúpido ruido y la Madre Naturaleza siempre alerta reacciona:
frustante desaparición en el herbazal. Respeto y abandono.

Retorno entre Golondrinas cazando sobre los floridos campos.
Vuelta a la realidad: Agenda, llamadas, trabajo,... civilización.



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